Susana Díaz y el caciquismo de la Junta de Andalucía. El Imparcial. 5 de Noviembre.


Susana Díaz y el caciquismo de la Junta de Andalucía

05-11-2013

Hace ahora dos años, en noviembre de 2011, el PSOE se enfrentaba en Andalucía a unas elecciones autonómicas cuyo resultado se presentaba más que incierto. Ante ello, la Junta optaba por convertir en empleados públicos a casi 30.000 trabajadores de la administración paralela autonómica por medio de la Ley 1/2011, una auténtica antología del enchufismo, Romero Robledo corregido y aumentado ciento cincuenta años después.

Conviene recordar que la especialización y consolidación de una burocracia weberiana, independiente y sujeta a oposiciones objetivas y públicas es un paso fundamental en la creación de un estado moderno. Lo anterior era considerar a la administración como el botín de los partidos políticos; es decir, la canibalización del Estado, destruyendo el espíritu de una administración central y neutral para convertirla en un comedero al servicio de lo que eufemísticamente se denominan cargos de confianza: léase, el caciquismo. La gran mayoría de esos 30.000 empleados en dependencias de la Junta -fundaciones, empresas públicas y entes similares- guardan una estrecha vinculación familiar o afectiva con miembros del PSOE, UGT y CCOO. Semejante cacicada institucional fue recurrida, y hay ya 2 sentencias del Tribunal Supremo y 3 del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que avalan la ilicitud de muchos de esos puestos “digitales”. Sin embargo, la Junta viene recurriendo a subterfugios para incumplir las sentencias.

Hoy es Susana Díaz quien sustituye a Griñán al frente de la Junta. Al acceder a su cargo, enarboló la bandera de la regeneración democrática e hizo suya la causa de luchar contra “cualquier tipo de corrupción”. Sin embargo, en el poco tiempo que lleva al frente del ejecutivo autonómico andaluz, ha perdido ya varias ocasiones de pasar a la acción en lugar de quedarse en las palabras.

Ayer mismo se conocía que la Junta destinará casi 5 millones de euros a los sindicatos en partidas que anteriormente se han destinado a fiestas y comilonas sin que, salvo la juez Alaya, nadie haya dicho nada al respecto. También se da la callada por respuesta en el caso de los miles de enchufados de la Junta que siguen cobrando un sueldo con dinero público difícil de justificar.

¿Hasta cuándo durará todo este despropósito?

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